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 > situación de Argentina frente a la biotecnología

Atras

 

 

 

 

 


Aplicada a la agricultura :
El tema de los cultivos transgénicos en Argentina puede analizarse desde diferentes ópticas:

A) Nivel de adopción por parte de los productores

B) Avances de las investigaciones


A) Nivel de adopción por los productores:

El primer fruto de la biotecnología que los productores nacionales tuvieron a su disposición fue la soja resistente a glifosato, comúnmente denominada soja RR 
(Roundup Ready).

Las variedades de soja RR tienen la particularidad de ser resistentes a un herbicida de amplio espectro, no residual: el glifosato.

Las variedades de soja RR tuvieron una altísima tasa de adopción y aceptación, ya que en cuatro años se pasó de 150.000 has. sembradas a 9.500.000 Has. para la presente campaña. Es decir, que en la actualidad el 90% de la soja en Argentina es transgénica.

Estas cifras muestran con elocuencia la aceptación y ventajas que la tecnología le brinda al productor agropecuario. Esta tecnología permitió y permite aumentar la superficie sembrada de soja, ya que tierras anteriormente consideradas marginales se incorporan a la actividad aumentando la producción nacional y los saldos exportables.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


B) Avance de las investigaciones:

Tanto el sector público como el privado vienen acompañando el desarrollo de la investigación en lo que respecta a la aplicación de la biotecnología en el mejoramiento genético de especies cultivables.

Sin embargo, se visualizó una inexplicable demora en la aprobación de ensayos de nuevos eventos, lo cual de no corregirse a tiempo hubiese generado consecuencias negativas, no solo en el corto sino también en el mediano y largo plazo.

Específicamente, los organismos regulatorios que definen la realización de los ensayos no aprobaron la implantación de experimentación a campo. Este detenimiento en la investigación, provoca retrasos en la generación de nuevos eventos que puedan ser utilizados por los productores.

Ello afecta la disponibilidad no solo actual sino de los próximos años, llevando a un atraso tecnológico para el sector agropecuario.

El sector oficial se percató de estas circunstancias y actualmente, los tiempos de aprobación de los ensayos se corrigieron al ritmo de las necesidades.

El Grupo Biotecnología quiere apoyar esta medida y acompañar a los organismos oficiales en sus tareas.

Argentina no puede darse el lujo de demorar la investigación, ya que otros países, incluido Brasil, prosiguen con los estudios, lo cual les permite seguir en carrera en materia de avances en mejoramiento de especies cultivables

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como lo expresara Norman Borlaug –Premio Nobel de la paz 1970– «la ciencia no es como una canilla, la cual uno abre y sale agua»; por el contrario, si la investigación no es continua se pierden años de experimentación y conocimientos.

Acertadamente, Argentina reanudó el ritmo de investigación en biotecnología aplicada a la producción de alimentos. No se puede desaprovechar, la oportunidad de crecimiento que la biotecnología posibilita.

El apoyo a los investigadores del sector público y la generación de un ambiente adecuado para la investigación privada, deben ser políticas de Estado prioritarias, tendientes a capitalizar la oportunidad de desarrollo que se abre.

Impacto económico de las exportaciones del principal cultivo transgénico en Argentina:

Amenazas y oportunidades

Las perspectivas de este desarrollo no pueden ser evaluadas independientemente de la estructura de los mercados a los cuales sirve al presente la Argentina en el sector de la soja, ya que este es el principal cultivo que se realiza en el país, con un 90% de la superficie cubierta por variedades transgénicas.

En este sentido, cabe recordar que la proporción de soja exportada en forma de porotos asciende al 15% del total de las colocaciones en el exterior, incremento que ha tenido lugar lamentablemente en los últimos años y que se ha debido a prácticas proteccionistas de los países importadores, dirigiéndose buena proporción a China (32%) y la UE (34%).

En cuanto a las exportaciones generadas por la molienda de soja, los aceites se dirigen fundamentalmente a Asia y el Medio Oriente, resultando nula la participación del mercado japonés. Por su parte, la producción de harinas encuentra su mercado esencialmente en la Unión Europea.

Los resultados muestran claramente que los países destino de las exportaciones argentinas de soja y sus derivados han al menos mantenido o aumentado los niveles de compra de estos productos, en tiempos en que en Argentina se aumentó vertiginosamente la superficie de soja transgénica.

Por lo tanto, hasta el momento no se han producido en el mercado de la soja, signos que evidencien que esta tendencia se revierta.

Como ejemplo, se menciona que en 1999 el 50,4% de las importaciones de harina de soja efectuadas por la Unión Europea tuvieron origen argentino. Se evidencia así, que la competitividad de la molienda local le ha permitido a Argentina insertarse crecientemente en el segmento más dinámico del mercado europeo, constituido por la demanda de harinas destinadas a la alimentación animal.

En este contexto, la adopción de la tecnología RR en soja en el país tuvo impactos positivos para sectores de la producción y la industria, que finalmente se tradujeron en mayores saldos exportables, lo cual beneficia a la sociedad argentina en su conjunto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Legislación sobre transgénicos: el etiquetado.

La producción y comercialización de alimentos y bebidas tiene en Argentina un marco regulatorio que establece claramente la normativa al respecto.

En este contexto, existe un etiquetado obligatorio que se exhibe en los alimentos y que informa principalmente acerca de la composición del mismo, sin hacer referencia al proceso de producción de ese alimento.

Por lo tanto, no resulta lógico ni necesario agregar un texto en la etiqueta del alimento que informe que el mismo deriva de cultivos transgénicos. Esta leyenda no agrega información sobre la composición del alimento; pero sí es una especie de «alerta» que genera una percepción negativa en el consumidor.

Dado que resulta claro que el tema del rotulado de alimentos que contienen derivados de organismos genéticamente modificados se encuentra aún en discusión en el ámbito internacional –por cuanto el Codex Alimentarius tiene este tema en estudio, sin que haya tomado decisión a la fecha y su próximo informe sólo estará disponible en el año 2003– los gobiernos no deberían adoptar normativas hasta tanto exista el acuerdo internacional con respecto a este tema.

En particular y con referencia al Mercosur, dada la vigencia de normativa específica sobre rotulación de alimentos en el ámbito regional, los gobiernos de los Estados Partes deberían abstenerse de dictar resoluciones en forma individual si las mismas no han sido adoptadas previamente por consenso en el MERCOSUR.

Finalmente cabe recordar que Argentina cuenta con una industria alimenticia de alta calidad y los productos alimenticios producidos y comercializados en el país son totalmente seguros y cumplen estrictamente con los requisitos legales impuestos por el Código Alimentario Argentino y normas complementarias, nacionales y regionales, como así también con el Codex Alimentarius que es la legislación internacional de referencia.
 

 

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